• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»Ha visto el amor de Dios
Evangelio

Ha visto el amor de Dios

By Ramón Domínguez Balaguer30 de mayo de 20242 comentarios3 Mins de lectura
Reflexion, evangelio, hoy
Comentario al evangelio de hoy Jueves
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó: «“Rabbuní”, que recobre la vista».
Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino (San Marcos 10, 46-52).

COMENTARIO

Jesús va camino de Jerusalén a cumplir la misión que el Padre le ha confiado y sus discípulos van con él. Desde Galilea va bajando hasta lo más profundo de la tierra en donde se encuentra Jericó. Desde allí ha de subir a Jerusalén, pero saliendo de la ciudad se encuentra un ciego: está sentado al borde del camino pidiendo limosna. El evangelista nos sitúa en la escena, puesto que este ciego somos cada uno de nosotros. El problema del ciego es que no ve y, por tanto, no puede hacer otra cosa que sentarse al borde del camino, extender la mano y mendigar a cuantos pasan a su lado unas monedas o un poco de pan.

¿Qué ocurre con nosotros? Cuántas veces estamos ciegos, todo nos parece oscuro porque no vemos la acción de Dios en nuestra historia. En esas circunstancias no estamos en condiciones de seguir a Cristo en su camino hacia Jerusalén, no podemos ser discípulos, sino que estamos condenados a sentarnos junto al camino, extender la mano y mendigar a cuantos nos rodean un poco de comprensión, de respeto, de atención, de que nos tengan en cuenta, de aprecio; es decir, de todo aquello que necesitamos para vivir.

Pero este ciego sabe lo que es ver; en algún momento perdió su vista, por lo que es doble su desgracia; sabe lo que ha perdido y nadie puede devolverle la vista. Sólo hay uno, según ha oído, que da la vista a los ciegos: Jesús de Nazaret. Por ello, cuando oye que es el mismo Jesús el que pasa a su lado, no puede hacer otra cosa que gritar pidiendo compasión. No le importa que los demás le regañen; nadie le puede hacer callar porque con ello le va la vida. Grita y no ceja hasta que es escuchado y oye la palabra cálida de Cristo: «¿Qué quieres que te haga?»

Al instante, una vez recobrada la vista, el que estaba ciego, sentado y mendigando, ve, se pone en pie y sigue a Cristo por el camino. ya no necesita mendigar a los demás, tiene la vida que, con la vista le ha devuelto el Señor, Ha visto el amor de Dios y ya nada le impide ser discípulo, caminar con Cristo y subir con él a Jerusalén y ser verdaderamente cristiano, unido a la pascua de su Maestro.

El ciego se llamaba Bartimeo (el hijo de Timeo), como se puede llamar Alberto, María, Carlos o Raquel. Basta, en la oscuridad y sinsentido que rodea tantas veces nuestra vida, el clamar a Cristo. Él no está nunca lejos de nosotros. Sólo en él podemos tener vida plena y ser verdaderamente discípulos.

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

«Pedid y se os dará»

26 de febrero de 20262 Mins de lectura

«La señal de Jonás»

25 de febrero de 20262 Mins de lectura

Padre nuestro

24 de febrero de 20261 Min de lectura

2 comentarios

  1. 日本 av el 25 de febrero de 2026 23:22

    Greetings I am so grateful I found your blog page, I really found you by error, while I was browsing on Bing for something else, Anyhow I am here now and would just like to say thanks for a tremendous post and a all round thrilling blog (I also love the theme/design), I don’t have time to look over it all at the moment but I have book-marked it and also added your RSS feeds, so when I have time I will be back to read more, Please do keep up the awesome b.

  2. av 在线 el 9 de febrero de 2026 13:18

    Hello, Neat post. There’s an issue along with your web site in web explorer, may test this? IE nonetheless is the marketplace leader and a huge component to other people will leave out your magnificent writing due to this problem.

Dejar un comentario

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • hi88 en Barioná, el hijo del trueno (Misterio de Navidad)
  • 日本 av en Es tiempo de volver a ganar guerras
  • hi88 en La oración es el oxígeno del alma
  • hi88 en LUZ EN CANDELERO
No te lo pierdas

El regreso del hijo pródigo de Rembrandt – Dejarse abrazar por el padre

By BuenaNueva15 de junio de 2012

La finalidad con la que cualquier tipo de arte religioso se concibe es mover la…

La muerte cristiana (V)

1 de marzo de 2015

La belleza es libertad

7 de septiembre de 2012

Difuntos, cenizas y prohibiciones: ¿qué dice la Iglesia?

4 de noviembre de 2016

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.