• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Artículos-Revistas»BuenaNueva 32»Autorretrato de Manu
BuenaNueva 32

Autorretrato de Manu

By BuenaNueva30 de mayo de 2012Actualizado:4 de noviembre de 2012No hay comentarios4 Mins de lectura
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

Me presento. Me llamo Manuel y tengo un año, dos meses y diecisiete días. Ya he cumplido mi misión en la tierra y el Niño Jesús me ha llevado con Él al Cielo esta mañana.

Pero vamos más atrás. Cuando yo tenía cuatro meses de gestación, los médicos me hicieron una «eco» y dijeron a mis padres que en el cerebro tenía «agenesia completa del cuerpo calloso» (lo peor que puede haber), y prácticamente solo medio corazón (lo llaman «hipoplasia de ventrículo izquierdo»). Yo era absolutamente inviable. Posibilidad de vida postparto por el corazón, cero y por el cerebro, cero. “Lo mejor es que «interrumpan» el embarazo y conciban otro hijo normal”, dijeron a mis padres. Algunos médicos a abortar lo llaman “interrumpir”.

Cuando el médico dice: «Conviene que interrumpamos su embarazo», la mayoría de los padres, sin darse mucha cuenta, ni quererlo, «interrumpen» a su hijo, o sea, le matan en su corazón; y el pobre feto -que ya para ellos es «nadie», «nada», un «interrumpido»- se llena de pena, no lucha y… se muere.

Yo tuve mucha suerte; cuando le dijeron eso a mis padres, hicieron dos cosas. Primero mi madre dijo: “Vamos a llamarle Manuel, que significa Dios con nosotros, porque es una presencia especial de Dios para nosotros”. Y luego entre mi padre y mi madre decidieron: “Si es presencia de Dios y si se va a morir cuando nazca, qué suerte vamos a tener los cinco meses para poder darle todo el cariño del mundo. Va a ser el niño más querido en el menor tiempo». Entonces yo pensé: «Me quieren, me van dar a cariño, no me van a «interrumpir», como ha dicho el médico. No me van a matar, soy importante para ellos. Tengo que luchar para vivir»; y de pronto, mi corazón, que no funcionaba nada, empezó a crecer un poquito, y mi cerebro comenzó como loco a crear células del cuerpo calloso. Y todo iba creciendo a gran velocidad.

Me querían, yo tenía fuerza y me animaba. Cuando me hicieron otra ecografía no se lo creían. ¡Era imposible lo que había crecido! Ya tenía el cuerpo calloso desarrollado. Y todos los que querían «interrumpirme», ahora querían «ser mi médico». Yo era un fenómeno; querían estudiarme, analizarme. Mi desarrollo era absolutamente anormal.

Llegó el día del parto. Ese día, según los sabios médicos que deciden sobre la vida y la muerte, y saben cuándo va a suceder, yo debía morir nada más nacer. Porque los que son como yo no pueden subsistir fuera del útero materno. Imaginaos cómo estaba mi madre cuando entró en el paritorio para dar a luz al hijo que se iba a morir. Empezó a ponerse nerviosa y a llorar. Yo también estaba nervioso, porque a los fetos nos afecta mucho la situación de nuestra madre, y ella cada vez estaba peor. Luego me he enterado que fue mi abuela Fuencisla la que aviso a D. Manuel: «Vaya a tranquilizar a Paz». Y lo que es un poco raro, sucedió: un cura entró a un paritorio a tranquilizar a una parturienta. Rezaron y yo noté que mi madre empezó a tranquilizarse. Ya estábamos mejor los tres: mis padres y yo. Pero de pronto D. Manuel se puso a contar cosas graciosas de un tal Jesús Gil y Gil, y mi madre al principio no hacía ni caso, pero luego echó una sonrisa y luego una carcajada y yo, al verla, también. Ese señor Gil debió ser un cómico, porque le hizo mucha gracia a mi madre, y perdió todos los nervios. Ya solo pensaba en los dolores que yo le producía por las dilataciones, y así estuvimos los cuatro, nada menos que seis horas de dilatación, hasta que nos llevaron al quirófano. ¡Estaba como el metro!; había más de quince médicos llenos de expectación para contemplar el acontecimiento.

Y entonces nací yo. Diréis: y ¿te moriste? Pues no, porque además de haber luchado y de estar mucho más maduro de lo que los médicos creían, Dios no quiso que me muriera entonces porque soy Manuel y traía una misión que cumplir.

Para que me conozcáis, ahora os quiero decir mis características. Las «accidentales»: rubio, ojos azules, síndrome de Down, 3,200 gramos de peso y del Real Madrid como mi padre.

Las características «esenciales»: persona humana, y desde el día de mi nacimiento (a los cinco minutos de nacer, ¡qué suerte serlo desde tan pronto!) lo más importante: Hijo de Dios por el Bautismo. (¡Ah! Me bautizaron dos curas a la vez, a los que quiero mucho: mi tío Alfredo y D. Manuel).

Hasta aquí mi presentación… Os espero a todos en el Cielo. Desde allí os voy a ayudar mucho, especialmente a vosotros papis: ¡Cuánto cariño me habéis dado!

¡OS QUIERO!

Manu

buenanueva32
Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

Lectura de la Sagrada Escritura

30 de septiembre de 20158 Mins de lectura

Los cinco libros de Dios

4 de mayo de 201511 Mins de lectura

El tercer enfoque

4 de mayo de 20158 Mins de lectura
Dejar un comentario Cancelar respuesta

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • anm"ala dig till binance en ¿Por qué decís que no tenéis pan?
  • HenryFak en Estaurograma
  • To mt tài khon min phí en ¡Llamados a proclamar un año de gracia del Señor!
  • fire-fighting-tanks 424 en Estaurograma
No te lo pierdas

Ven a ver mi casa… y enséñanos a amar a tu hijo…

By BuenaNueva30 de mayo de 2012

“¡Madre no hay más que una!” dice el refrán… Aunque bien sabemos los cristianos que…

Artista y Arte religioso

28 de junio de 2012

La Crucifixión Blanca

18 de junio de 2012

La Eucaristía y María – “Un manjar más dulce que la miel”

30 de mayo de 2012

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.