Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios» (San Juan 1, 29-34).
COMENTARIO
Cuántos de los que hoy nos sentimos elegidos por nuestro Señor Jesucristo podemos decir “yo no le conocía” pero Él vino hacia mí y me llamó.
Esa es una de las mayores bellezas que tiene ser cristiano y discípulo del Señor. El hecho de que fue Él quien nos miró y se acercó. El hecho de que somos quienes somo porque Dios quiso salvarnos. Como dice San Juan (4:19-21) “Nosotros amamos[a] porque Él nos amó primero”.
Podemos caminar por el mundo con la libertad de saber que fuimos elegidos, no por nuestros méritos, no por nuestra capacidad, sino porque Él quiso. Porque su amor fue tan grande que no excluyó a nadie de la Salvación.
Y por esa razón, nuestras obras, nuestro amor, nuestros pensamientos, todo lo que somos está “ocupado” por su amor y nos sorprendemos tantas veces viendo como el Señor hace en nuestras obras, habla en nuestra boca y piensa en nuestro pensamiento, aunque antes no le conocíamos.
Ese es el gran milagro que celebramos en este nuevo año que Dios nos brinda y que nos recuerda cuántas gracias debemos darle por haber fijado su mirada en nuestras pobres y desvalidas almas.
Como dice San Pablo, “Gálatas 2:20 “y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí”.
Ofrezcamos al Señor en este comienzo de año, nuestra vida, nuestro interior como espacio para que Él habite y pidámosle que nos enseñe, como Maestro bueno, y cómo sólo Él sabe a despejar nuestra vida de todo lo que estorba para que Él habite con plenitud en nuestro corazón.

3 comentarios
Hi all, here every one is sharing these experience, therefore it’s nice to read this weblog, and I used to pay a visit this blog every day.
Exceptional post however , I was wondering if you could write a litte more on this topic? I’d be very thankful if you could elaborate a little bit further. Appreciate it!
What’s up, after reading this awesome post i am as well glad to share my familiarity here with friends.