• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»Creo en la resurrección
Evangelio

Creo en la resurrección

By BuenaNueva20 de abril de 20144 comentarios5 Mins de lectura
Evangelio de hoy
Reflexión sobre el evangelio de hoy Domingo
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

«El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos». (Jn 20,1-9)


Se ha proclamado el Evangelio según San Juan. Podíamos decir, con propiedad, que hemos escuchado de boca de Juan la Alegre Noticia, su testimonio personal. Esto es: cómo vivió él la Resurrección del Señor. Porque Juan es testigo directo de lo que narra.

El amor de  María Magdalena, un amor que es más fuerte que la muerte, le dictaba que debía andar al sepulcro. Y es ella la que da el aviso, al menos a Pedro y a Juan, de que el sepulcro estaba vacío: la hipótesis de la resurrección no entraba, como es natural, entre la explicaciones posibles.

Tampoco en las elucubraciones de los apóstoles, ni —aun hoy— en las nuestras, entra la reversibilidad de la muerte. LLegados a este punto, todos nos volvemos griegos (racionales), y tal y como le espetaron algunos atenienses a Saulo de Tarso,  nos desentendemos con un displicente: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión» (Hch 17 32).

En el tiempo y mundo que nos toca vivir, la moneda común es el relativismo, que se cambia fácilmente en otras divisas tales como el subjetivismo y la libertad ilimitada. De manera que la resultante inapelable es «que cada cual piense lo que quiera», aunque ese postulado no sea más que un eslabón en la cadena estratégica que acaba en el «yo, el César, te dejaré muy claro qué y cómo tienes que pensar o no pensar».

Lo cierto, como constatable, es que siempre hay gente dispuesta a «decir u oír la última novedad» (Hch 17 21), especialmente en los «nuevos areópagos», expresión con la que Juan Pablo II se refería a Internet y en general a las nuevas posibilidades de intercambiar o comunicar ideas, experiencias, imágenes, argumentos, noticias, emociones, etc.

Sí, pero con un límite. La libertad de expresión y de intercambio de creencias se acaba en y con la muerte. La diosa Razón, que aunque haya sido desentronizada de Notre Dame, no por ello ha dejado de reinar y de burlarse de lo religioso, no permite pasar al más allá. La muerte es mucha muerte y no es serio tomarse a broma lo inexorable para todos.

Así pues, ni María Magdalena, ni Simón Pedro, ni el «otro discípulo, a quien tanto quería Jesús» quien cedió el privilegio de ver primero qué había ocurrido, ninguno imaginaba lo que las evidencias mostraron: que el sepulcro estaba abierto y vacío, las vendas de amortajar por el suelo, y el sudario enrollado y puesto en otro sitio. Pero a Juan la visión del sudario «con que le habían cubierto la cabeza«, le pudo dar la pista. La impronta del Rostro de Cristo estaba enrollada, como la Escritura. Era lo mismo; el velo puesto sobre la Santa Faz cubría y desvelaba, al mismo tiempo, la verdad de Jesucristo.

Juan dice que «Vió y creyó«. Aquí brotan tres preguntas esenciales sobre la Revelación de nuestra Redención. Porque ¿qué es «creer», más alla de «ver»? Creer es justamente «entender» la Escritura. Las Sagradas Letras pueden ser leídas, estudiadas, conocidas, escudriñadas, veneradas, ignoradas, desmitificadas, sometidas a la crítica textual, cotejadas con otras fuentes históricas, traducidas,  admiradas, conservadas, amadas…, pero pueden permanecer «selladas», ininteligibles, ajenas a mí; no ser entendidas.

Y, entonces, ¿qué es «entender la Escritura»? Lo aclara estupefacto el propio San Juan: entender la Escritura consiste en asumir «que Él (el Mesías, el Salvador) había de resucitar de entre los muertos«. La efectiva resurrección era la constatación y la evidencia de que la Escritura anunciaba, toda ella, esta inconcebible verdad sobrenatural: pero, al mismo tiempo, esa patente realidad, el hecho de la resurrección, corroboraba la consistencia de la Escritura.

Lo que quedaba al descubierto era que hasta entonces no habían —no hemos— comprendido nada, y que la sorpresa ante la resurrección delata que no habían —no hemos— creído a la Escritura. Si hubieran dado crédito a la Torá, a los Profetas y a los Salmos (Lc 24,44), o a sus propias palabras, no hubieran ido a curiosear alarmados sino a comprobar contentos el cumplimiento de las promesas.

Hubo una persona que no fué al sepulcro a ver qué pasaba con Jesús. Ningún evangelista, ni otro Libro alguno del Nuevo Testamento, indica nada sobre María la Madre del Señor en relación con el supulcro vacio. María sí creyó a Gabriel y entendió la Escritura, no necesitaba verificar nada. No dudó: «… reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin«. (Lc  1,33)

Con Lázaro en la tumba, Jesus se identifica: «Yo soy la resurrección. ¿Crees esto?» (Jn 11, 26), es la pregunta de Jesús a Marta, a quien amaba (Jn 11,5), que hoy nos interpela a cada uno de nosotros como comunicación de su amor.

Francisco Jiménez Ambel

 

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

«Pedid y se os dará»

26 de febrero de 20262 Mins de lectura

«La señal de Jonás»

25 de febrero de 20262 Mins de lectura

Padre nuestro

24 de febrero de 20261 Min de lectura

4 comentarios

  1. hi88 el 26 de febrero de 2026 02:40

    Heya i’m for the first time here. I came across this board and I find It truly useful & it helped me out a lot. I hope to give something back and aid others like you aided me.

  2. hi88 el 25 de febrero de 2026 02:38

    Wonderful items from you, man. I have take note your stuff prior to and you are just too great. I really like what you have acquired right here, really like what you’re saying and the way in which during which you assert it. You make it entertaining and you continue to take care of to stay it smart. I cant wait to learn far more from you. This is actually a great website.

  3. gbgbet el 14 de febrero de 2026 07:28

    I am curious to find out what blog platform you have been using? I’m experiencing some minor security issues with my latest website and I’d like to find something more safeguarded. Do you have any recommendations?

  4. winpot el 8 de febrero de 2026 01:24

    Hi there! This blog post could not be written any better! Reading through this post reminds me of my previous roommate! He continually kept talking about this. I will send this article to him. Fairly certain he’ll have a very good read. Thanks for sharing!

Dejar un comentario

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • av 女優 en María de Betania, icono del discipulado
  • b2xbet en “EL GUSTO POR LO AUTÉNTICO”
  • 國產 av en Medio centenar de obispos asisten a la misa de toma de posesión de Carlos Osoro
  • 日本 av en ¿Cuánto cobra un sacerdote?
No te lo pierdas

Con amor eterno te amé

By BuenaNueva23 de diciembre de 2014

“El Señor es mi Pastor, nada me falta” (Sal 23). Conocíamos el salmo, pero ahora…

María, el eco de Dios

7 de septiembre de 2012

San Longinos

21 de junio de 2012

San Miguel Arcángel – La Batalla de la Fe

13 de junio de 2012

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.