En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos» No matarás», y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo; todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil» tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «necio» merece la condena de la «gehena» del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo» (San Mateo 5, 20-26).
COMENTARIO
Jesús busca la intención del corazón en todas nuestras acciones. En ellas la reconciliación debe ser inmediata para evitar consecuencias espirituales definitivas, que es un requisito previo para la vida.
Los que ponen su corazón en las cosas del cielo y su atención en las cosas eternas alcanzarán una riqueza incorruptible pues «la sabiduría y el saber serán su refugio salvador, el temor del Señor será su tesoro».
Dice San Agustin: Sé pronto para perdonar. Si estás del todo dispuesto a perdonarle la falta, ya le has perdonado.
San Francisco de Sales, añade: Si tu corazón es recto, toda criatura será como un espejo de vida. Un corazón puro penetra todo.
Jesús eleva el concepto de «no matarás» al exigir una justicia superior basada en el amor fraterno. Deja a un lado la ira, el desprecio, el juicio, el insulto, la mentira, la malicia, y otros tantos incluidos en el «no matarás». y dale prioridad en tu vida la reconciliación inmediata.
Este mandamiento nos invita a valorar la vida como un regalo.
