• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Artículos-Revistas»BuenaNueva 13»Lecciones de un cuento de infancia
BuenaNueva 13

Lecciones de un cuento de infancia

By BuenaNueva15 de junio de 2012Actualizado:5 de noviembre de 2012No hay comentarios4 Mins de lectura
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

Seguramente muchos habremos escuchado en nuestra infancia, de labios de nuestros padres y abuelos, aquel sabio cuento que tenía como protagonistas a un padre y a su hijo:

Los dos viajaban con su burro atravesando diversos pueblos, suscitando comentarios muy dispares entre los lugareños: Al pasar por el primer pueblo, el padre montaba sobre el burro y el hijo caminaba a su vera. Los comentarios no se hicieron esperar: “¡Qué padre tan inmisericorde! ¡El pobre niño caminando y él encima del jumento, como si fuera un sultán!” Al escuchar las murmuraciones, decidieron cambiarse antes de llegar a la siguiente población, de forma que ahora el padre caminaba y el hijo era quien montaba el borrico. Sin embargo, las críticas no hicieron sino cambiar de signo: “¡Mira qué juventud tenemos hoy en día! ¡El anciano padre caminando y un muchacho tan ágil, sentado a lomos del burro!” Visto lo visto, pensaron que lo mejor sería montar los dos sobre el asno al pasar por el tercero de los pueblos. Pero las cosas se pusieron todavía peor: “¡Pobre burro! ¡Los que van montados en él demuestran ser más bestias que el desdichado animal!” Aturdidos por tanta crítica, decidieron entrar al cuarto pueblo, ambos a pie, junto al burro. Pero, ni por esas…: “Pero, ¡qué tontos! ¿Para eso se han comprado un burro?, ¿para ir andando?”. La moraleja que se nos transmitía con la narración de este cuento, era tan evidente como importante: Necesitamos ser libres del juicio ajeno, para poder obrar en justicia y en verdad. Quien tiene su referente en las críticas de los demás o en los aplausos cosechados, está condenado a no actuar en conciencia. Pasados ya muchos años, he ido comprendiendo que aquella sabia narración que mi difunto padre nos contaba de pequeños, tiene más aplicaciones de las que él mismo hubiese supuesto. ¿Acaso no le ocurre a la Iglesia hoy en día, lo mismo que a los protagonistas del cuento? ¿No tenemos también nosotros que extraer la enseñanza de conquistar la necesaria libertad interior, para que la vida de la Iglesia sea lo que Dios quiere de ella, sin dejarnos amedrentar por tantas burlas, sátiras y comentarios ligeros? El padre sobre el burro y el hijo caminando A veces se le acusa a la Iglesia de paternalismo y/o de autoritarismo: “¡Míralos…, hablan ex cátedra y se creen que están en posesión de la verdad!”. En medio de una sociedad en la que la figura del padre, e incluso el mismo sentido de autoridad están en plena crisis, existe una reacción alérgica hacia el Magisterio de la Iglesia. El hijo montado y el padre a pie Es de sobra conocida la predicación moral de Iglesia respecto a los más débiles: enfermos, pobres, ancianos, niños no nacidos, huérfanos e hijos de familias desestructuradas, embriones congelados, etc. Pero tampoco aquí nos libramos de la incomprensión: “¡Cada uno decide los valores que cree que deben ser respetados!”. En efecto, la opción cristiana “pro vida”, se presenta como enemiga de la mentalidad “pro libre elección”. Los dos montados sobre el asno Cuando la Iglesia se sirve de los medios modernos para la evangelización —televisión, radio, Internet, foros públicos, etc.— con frecuencia es percibida y criticada como una intrusa en la vida pública: “¿Por qué tienen que sermonearnos fuera del púlpito?”. Y es que, con frecuencia se nos quiere hacer creer que el ámbito de las creencias religiosas se circunscribe únicamente al interior de la conciencia y a la sacristía. Ambos a pie, junto al burro Paradójicamente, otras veces la Iglesia es criticada, precisamente, por no dirigirse al hombre de hoy en su propio lenguaje: “¿Cuándo se darán cuenta de que se están quedando anquilosados con esa forma tan obsoleta de evangelizar?”. Frente a estas contradicciones, nosotros no podemos perder la conciencia de que los métodos modernos de evangelización han de ser acompañados con la oración y la penitencia, para que puedan ser eficaces y fecundos. Moraleja: nuestro público es Dios Evidentemente, la moraleja del cuento no puede ni debe ser que tengamos que hacernos sordos a las correcciones y a las críticas, incluso cuando sean formuladas desde el desamor. Así lo decía sabiamente Unamuno: “Toma consejo del enemigo”. Pero, ciertamente, una conclusión necesaria es que no perdamos la paz por causa del ambiente de juicios ligeros y críticas sistemáticas, en el que estamos envueltos. Esta es la moraleja: ¡Nuestro público es Dios! La Iglesia necesita la libertad interior para poder realizar la voluntad de Dios, que es justicia, amor y esperanza para todos los hombres.

buenanueva13 José-Ignacio-Munilla
Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

Legitimar la pedofilia

28 de noviembre de 20175 Mins de lectura

¿CÓMO MEJORAR EN LA FORMACIÓN DE LOS HIJOS?

9 de junio de 20174 Mins de lectura

Conducta de los católicos en la vida política

18 de mayo de 20174 Mins de lectura
Dejar un comentario Cancelar respuesta

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • The Summer I Turned Pretty Book Epub Download en Primera Misa del Papa León XIV: «Estamos llamados a dar testimonio de la fe gozosa en Jesús Salvador»
  • top marijuana clones New York en Un 10 % de la población española fue atendida en centros sociales de la Iglesia
  • skapa ett binance-konto en «Sólo nos queda rezar»
  • lillianoq69 en Entrevista a Luis y Ana, padres de un joven fallecido por cáncer
No te lo pierdas

El Camino de la Belleza

By BuenaNueva23 de diciembre de 2014

¿Hay una definición concreta para la belleza? ¿Y para el arte? Según Platón —al que…

La última cima – Entrevista a Juan Manuel Cotelo

5 de junio de 2012

La Buena noticia en labios de María

13 de junio de 2012

Rubén Darío

15 de febrero de 2011

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.