En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos.
Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora» (San Mateo 25, 1-13).
COMENTARIO
Eran diez vírgenes esperando la llegada del novio.
Para entender esta parábola necesitamos conocer el modo de la celebración del matrimonio en el Israel. Primero los desposorios; ya eran marido y mujer, pero todavía no convivían juntos, el esposo tenía que tener todo lo necesario para la convivencia familiar; una vez conseguido trabajo y casa podía iniciarse la convivencia matrimonial. Era el momento en que el esposo iba a la casa de la esposa, la tomaba consigo, entraban en el tálamo nupcial y consumaban el matrimonio. Las muchachas solteras del pueblo acompañaban a los esposos en su recorrido.
Cinco eran prudentes y llevaban aceite consigo porque consideraban que aquella boda era importante, cinco eran necias y despreocupadas. El novio tardaba en llegar mientras se realizaban las tratativas entre las dos familias y las vírgenes se durmieron. Al llegar el novio las necias se quedaron sin aceite para las lámparas y se quedaron fuera del banquete de bodas.
Lo importante es el novio y por él es necesario dejarlo todo. Él puede venir en cualquier momento y se necesita estar preparados y vigilantes pues nos prometió que vendría a buscarnos para que donde está Él, estemos también nosotros. Solo los que han guardado el aceite para poder ser luz del mundo entraran con él al banquete de bodas.

1 comentario
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