El obispo español Álvaro del Portillo y Diez de Sollano (Madrid 1914-Roma 1994), primer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer como prelado del Opus Dei, será beatificado veinte años después de su muerte en Madrid, su ciudad natal, el próximo 27 de septiembre, en una ceremonia presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Ángelo Amato. El lugar escogido para tan multitudinario acto será al aire libre en el barrio de Valdebebas. El futuro beato es un ejemplo de fidelidad a la Iglesia, a la figura de Pedro y a la vocación recibida. Su obrar ha sido una entrega incondicional al servicio de las almas, lo que ha favorecido para que muchas personas se acercaran a Jesucristo atraídas por la humildad y el amor a Dios y al prójimo de D. Álvaro.
modelo en la tierra, protector en el cielo
El proceso de beatificación se inició el 5 de marzo de 2004 bajo el pontificado de San Juan Pablo II, gran amigo del futuro beato. Ambos se conocieron en Roma en el desarrollo del Concilio Vaticano II (1962-1965), cuando los dos trabajaban en distintas comisiones; el santo polaco participó activamente en la comisión que redactó la constitución pastoral Gaudium et spes, y el próximo beato español en aquellas que contribuyeron a potenciar el papel de los laicos en la Iglesia. Eral tal la sintonía espiritual que había entre ellos —compartían la enorme devoción a la Virgen y el sentido de paternidad, entre otras cosas— que, a la muerte de D. Álvaro, San Juan Pablo II quiso ir a la iglesia de Santa María de la Paz para rezar ante sus restos mortales.
El milagro atribuido a la intercesión de Don Álvaro y que ha dado lugar a su beatificación se refiere a la curación instantánea, el 2 de agosto de 2003, del niño chileno José Ignacio Ureta Wilson, quien a los pocos días de nacer sufrió un paro cardiaco de más de media hora y una hemorragia masiva. Sus padres y su abuela rezaron intensamente a Álvaro del Portillo; y, cuando los médicos pensaban que el bebé estaba muerto, el corazón del recién nacido —de modo totalmente inesperado y sin ningún tratamiento previo— comenzó a latir de nuevo. Pese a haber estado en parada cardiorrespiratoria por más de media hora, José Ignacio —que hoy tiene once años— no ha sufrido secuela alguna y desarrolla su vida con absoluta normalidad.
Se han recibido, asimismo, alrededor de doce mil relatos firmados de favores obtenidos por intercesión de don Álvaro, muchos de ellos procedentes de países en los que el Opus Dei no está presente. La mayoría de estos favores están relacionados con la vida familiar: matrimonios reconstruidos, hijos concebidos en situaciones muy adversas, partos de niños sanos a los que se les había diagnosticado serias enfermedades… No es de extrañar que Álvaro del Portillo, defensor a ultranza de la familia, interceda desde el cielo por esta.
aquí estoy, Señor
El Opus Dei fue fundado por el español San Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928 durante unos ejercicios espirituales. Uno de sus principales reconocimientos es el de proclamar la llamada universal a la santidad, es decir, difundir que el trabajo, la vida de familia y las relaciones sociales son caminos de santidad para todas las personas. “La santidad —recuerda el santo aragonés— es para todos y no solo para unos cuantos privilegiados: no consiste en realizar unas gestas extraordinarias, sino en cumplir con amor los pequeños deberes de cada día. ¿Quieres de verdad ser santo? Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces». San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975) fue canonizado por San Juan Pablo II el 6 de octubre de 2002.
Álvaro del Portillo nació en Madrid en 1914. Curiosamente, fue bautizado en la Iglesia de San José, de Madrid, en la misma pila bautismal donde en 1809 fue bautizada Santa María Micaela del Santísimo Sacramento.En 1935 conoce a San Josemaría e ingresa pocos meses después en el Opus Dei, con apenas 21 años de edad y siendo todavía estudiante de Ingeniería de Caminos. El 25 de junio de 1944 recibe la ordenación sacerdotal y dos años después se traslada a Roma. El 15 de septiembre de 1975, tras la muerte del fundador en junio de ese mismo año, es elegido por unanimidad para sucederle al frente de la Obra. En 1982, el Papa San Juan Pablo II concedió al Opus Dei el rango de Prelatura y nombró a Álvaro del Portillo prelado de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei; en enero de 1991 le declaró obispo. Tres años después, en la madrugada del 23 de enero de 1994, tras regresar de un viaje a Tierra Santa donde había celebrado su última misa en el Cenáculo, D. Álvaro falleció.
maestro de fe
Todos los que le conocieron coinciden en afirmar que Álvaro del Portillo era todo un ejemplo de confianza en Dios. Fiel colaborador de San Josemaría desde el principio, este siempre le llamaba “Saxum” (roca en latín) por su fortaleza y afabilidad. Durante sus diecinueve años al frente del Opus Dei, la labor de la prelatura se extendió a veinte nuevos países. Con esta beatificación se añade un eslabón más a la cadena de hombres y mujeres de fe que enriquecen la Iglesia con su variedad de dones y carismas, y que constituyen un ejemplo de vida para todo el Pueblo de Dios. Como dijo Pablo VI, «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos». Precisamente Álvaro del Portillo es un maestro de fe porque vivió el Evangelio con coherencia; su voluntad estuvo enteramente orientada hacia Dios.
Victoria Serrano

2 comentarios
Tuve la suerte de conocerle, escuchar sus enseñanzas en directo varias veces y de poder decirle personalmente algunas cosas. Me llamó siempre la atención su sencillez, su entrega a los que hablaba, con cariño. Después de su fallecimiento, le pedí varios favores de tipo económico y tengo que decir que me los resolvía. Gracias debato D. Alvaro. Gracias
GRACIAS Por Hacérmelo conocer!
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