Querido nieto Javier:
Les prometí a tus papis que te enviaría un cuento referido a tu próxima Primera Comunión. Parece un cuento pero no lo es, sucedió realmente.
En un pueblecito, más pequeño que Playa Blanca, un cura preparaba a muchos niños para recibir a Jesús por primera vez. Lo hacía muy bien, porque recibir a Jesús es lo más importante de la vida. Pero no contaba con que el Sr. Obispo viniera a su pueblo a comprobar si estos conocían todo lo necesario para recibirlo y si sabían bien lo que iban a hacer. Era un obispo muy bueno pero también muy exigente. Vamos, que quería que los niños supieran mucho de Jesús.
El cura y los catequistas tenían miedo de que alguno no hubiera estudiado y no supiera contestar a las preguntas. Sin embargo, todos los niños respondieron muy bien al Padrenuestro, Avemarías y el Credo. Finalmente, el obispo, con cara de “profe” muy exigente, les dijo:
—A ver, niño —dirigiéndose a uno cualquiera. El cura del pueblo y los catequistas, se miraron pálidos. El niño al que preguntó, tenía síndrome de Down—: en Ese que está ahí en la Cruz encima del altar, ¿está realmente, Jesús, Dios?
Pablo, el niño preguntado, piensa un poco, medita… El obispo mira al cura catequista y sonríe, convencido de que no sabe contestar a su pregunta. Insiste el obispo impaciente:
—Vamos, Pablo, ¿está o no Jesús?
—¡Espere! —le contesta cuando iba a preguntar a otro—: ese parece que es Jesús, pero solo lo parece, porque ahí no está Jesús.
El obispo deja de sonreír y hace la siguiente pregunta:
—Y en la Sagrada Forma, que quieres recibir el día de tu primera comunión, ¿estará ahí?
De nuevo Pablo se queda unos momentos pensativo y, de nuevo, cuando el cura y los catequistas creían que no iba a contestar, responde decidido:
—Sí, señor. Ahí en la Sagrada Forma consagrada, aunque parece que no está, es ahí donde está realmente. Y yo le quiero recibir. ¡Quiero hacer la Primera Comunión!
El obispo, sonrió satisfecho. Y el cura y los catequistas respiraron con alivio.
-Muy bien Pablito. Has contestado correctamente.
Y acto seguido comentó al cura:
—Si este niño lo sabe, ¡todos están bien preparados! ¡Todos pueden hacer la Primera Comunión!
Hubo grandes aplausos para Pablito, el niño con síndrome de Down. Pablo miró al Sagrario, sonrió satisfecho y, sin que nadie lo viera, le mandó un beso a Jesús, oculto en el “barquillo” de la Sagrada Forma…
Carlos de Bustamante

2 comentarios
Can I just say what a comfort to discover a person that really knows what they’re discussing on the internet. You certainly understand how to bring an issue to light and make it important. A lot more people need to check this out and understand this side of the story. I was surprised that you’re not more popular given that you surely possess the gift.
I’d like to find out more? I’d love to find out more details.