En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, «porque para Dios nada hay imposible»».
María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra»
Y el ángel se retiró (San Lucas 1, 26-38).
COMENTARIO
Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario. Una fiesta que tiene un especial significado para la comunidad dominicana. Su fundador, santo Domingo de Silos, tuvo la inspiración de la Virgen María de contemplar los misterios de la salvación recitando el saludo que recibió del ángel: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” (Avemaría). Y de ahí que, en su hábito, los hijos de santo Domingo lleven colgadas las cuentas del rosario.
Escuchemos lo que dice Fr. Martín Alexis González Gaspar OP: «Como dominico llevar el rosario colgando de la parte derecha de mi hábito muy cerca del corazón, escuchar el sonido alegre de sus cuentas al hacer camino me lleva a comprender a Cristo desde María». (https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/7-10-2024/).
Tomo prestadas las palabras del P. José Antonio Martínez Puche OP para explicar la fiesta del Santo Rosario:
«Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús (el rosario, para estar en comunión con Cristo).
- El cual, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos (misterios gozosos).
- Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó basta someterse incluso a la muerte, y una muerte en cruz (misterios dolorosos).
- Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble (misterios gloriosos).
Estos versículos de la carta de San Pablo a los filipenses constituyen el fundamento bíblico del rosario en sus tres partes. Luego, cada misterio abunda en un aspecto concreto de la vida, muerte y resurrección del Señor, con María.
El pueblo cristiano ha cantado durante siglos: Viva María/, Viva el Rosario/ Viva Santo Domingo/ que lo ha fundado.
Aunque no nos han llegado documentos fehacientes de que Domingo fundara el rosario, sí sabemos que recitaba repetidas veces la «salutación angélica» (avemaría), mientras contemplaba los misterios de la redención. Pocos años después de la muerte de Domingo, Humberto de Romans, uno de sus primeros sucesores al frente de la orden dominicana, escribía para orientar la espiritualidad de los novicios que querían identificarse con el espíritu de la orden: «El novicio medite y considere con devoción los beneficios de Dios: la encarnación, el nacimiento, la pasión y otros misterios y después diga el Padrenuestro y el Avemaría…». Estamos en los orígenes del rosario, de los que también hay vestigios en ámbitos extradominicanos.
Está claro que los dominicos, llamados en los primeros siglos «frailes de María», seguían ese clima de oración a la Virgen, a la vez que meditaban los misterios de la redención. En el siglo XV, el dominico Alano de la Roche (1428-1478), le dio la forma que tiene hoy el rosario y propagó su devoción, especialmente por medio de las Cofradías del Rosario, para cuya institución en cualquier parte del mundo ha sido preceptiva la autorización expresa del maestro general de los dominicos. El rosario se ha considerado patrimonio de la Orden de Predicadores, hasta que un papa dominico, San Pío V, lo extendió a toda la Iglesia con su estructura actual (1569). El mismo papa dominicano instituye la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria (luego Fiesta de la Virgen del Rosario), para agradecer la intercesión de la Virgen en la victoria de Lepanto, el 7 de octubre de 1571: el rosario de la Iglesia había conseguido la victoria y la paz.
En los últimos siglos, ha sido la Orden de Predicadores, por mandato de los papas, la que más ha trabajado en la difusión: congresos, cofradías, participación en la extensión del «Rosario viviente», el «Rosario perpetuo», creación y difusión de los «Equipos del Rosario», revistas rosarianas, emisiones radiofónicas del rosario, edición de discos, casetes y audiovisuales para el rezo del rosario, etc. Ia Santísima Virgen ha mirado con buenos ojos esta devoción y ha demostrado que es de su preferencia: en Lourdes y en Fátima ha aparecido con su rosario en las manos y ha comunicado al mundo los beneficios de santificación, de fraternidad y de paz que se derivan del rezo del rosario… que tanto ayuda a tener entre nosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús.»
José A. Martínez Puche, O.P
(https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/7-10-2024/nuestra-sra-del-rosario/)
Unámonos, pues, todos los cristianos en torno a esta sencilla pero eficaz y poderosa intercesión, de contemplar a Cristo en el regazo de María. Él, que siendo Dios, no ha desdeñado pasar por uno de nosotros, asumir nuestra condición mortal, y abrirnos la Vida Eterna. Todo ello ha sido posible porque María dijo: “Hágase en mí según tu palabra”. Ese “Fiat” nos ha elevado gracias a quien se ha abajado.
Bendito sea Dios.
