• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»LA ESCLAVITUD DEL MIEDO
Evangelio

LA ESCLAVITUD DEL MIEDO

By Hermenegildo Sevilla Garrido25 de junio de 2023No hay comentarios5 Mins de lectura
Reflexion, evangelio, hoy
Comentario al evangelio de hoy Jueves
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo» (San Mateo 10, 26-33).

COMENTARIO

El miedo se configura una vez más, en este evangelio, como un peligro y amenaza muy importante para el hombre de fe. El miedo paraliza y atenaza al hombre, le hace perder el discernimiento y puede sacar lo peor de nosotros mismos. Los grandes mártires, en un momento decisivo de sus vidas vencieron al miedo y seguro que subirían directamente al cielo.

Jesús nos dice hoy: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo”. Temed más bien, dirá Jesús, a los que pueden matar el alma. Sólo los que salvan su alma resucitarán con un cuerpo glorioso.

Sin embargo, el miedo nos hace muchas veces olvidar esta verdad, porque es grande el sufrimiento y el daño que se puede infligir a nuestro cuerpo y sólo con la ayuda de Dios podemos vencer este combate. Y es que no se trata  de ser héroes sino de que dejemos una rendija en nuestro corazón para que pueda entrar el Señor y defendernos del enemigo que nos quiere robar la Esperanza. El demonio puede vencer en alguna batalla pero la guerra será ganada por aquellos que, después de todo, esperen en el Señor. Él nos entiende, sabe que somos débiles y que nuestros propósitos se quedan muchas veces en meros intentos. No importa, nos dice, si mantenemos un pequeño reflejo de su imagen en nosotros y le pedimos auxilio.

De nuevo la humildad se hace imprescindible, porque gracias a ella podemos conocernos en verdad y no ser vanidosos en la fe. Con Dios todo, sin Él nada, sólo muerte.

El demonio, como príncipe de este mundo, tiene la astucia y la habilidad de inocular en nuestra sociedad el miedo, con sus diferentes caras y variantes. Nunca debemos olvidar que es mucho más inteligente que nosotros. No es con la razón cómo le podemos vencer, sino con la oración. Después del fracaso de algunos de los apóstoles en sus exorcismos, Jesús les dijo que algunos demonios sólo se podían vencer con la oración.

Es paradójico que este mundo considere que la libertad debe ser la meta más importante y esté dominado a su vez por tantos miedos, a los que no reconoce ni se enfrenta. No se da cuenta el hombre que con el miedo no se puede ser libre, porque este te obliga a actuar de una determinada manera.

Por miedo puedes desobedecer al Señor y alejarte de su voluntad, creyendo que así ganas libertad cuando es el demonio el que te ha enganchado.

Como en el fondo no crees en la vida eterna no te detienes a escuchar y consolar al que te necesita. Por miedo a “perder el tiempo”.

Por miedo a perder el prestigio y la fama te adaptas a lo “socialmente correcto” y transitas por el sendero de la falsedad que el demonio ha trazado, y repites como un loro lo que el mundo ha establecido.

Por miedo a perder el dinero, los bienes y las comodidades de las que disfrutas y que puedes creer que son fruto de tus merecimientos, condenas al otro a la pobreza. El otro se materializa en familias enteras, niños y esas personas descartadas a las que se ha referido el Papa Francisco en varias ocasiones.

Por miedo a perder el poder te impones de cualquier forma e intentas anular a todo aquel que pueda amenazar tu estado. Hitler prefirió suicidarse antes de perder ese poder que tan perversamente había utilizado. Si hubiera reconocido al Señor y afrontado la realidad de su vida podría haberse liberado  pero prefirió la muerte, como Judas.

Por miedo a perder el afecto de las personas que nos rodean somos capaces de ponernos una careta y modificar nuestra conducta. El pecado nos espera muchas veces ahí.

Por miedo a que nuestros hijos no sean como nosotros queremos les violentamos. Creemos que hacemos bien pero les estamos robando la libertad.

En definitiva, hay un montón de miedos y esclavitudes que nos llevan en el día a día al sufrimiento, olvidando que Dios es amor y el amor sólo es amor en la libertad. Porque Dios nos ama nos ha regalado la libertad con mayúsculas. No nos amedrenta. Sólo nos revela la Verdad y el hombre puede creerla o no, puede experimentar con su vida.

Dios nos dice hoy al oído, con cariño: yo te quiero, no estás sólo, no tengas miedo, si apuestas por mí serás libre y feliz. Es momento de probar la vida con Dios de la mano.

Habla, actúa, vive en la voluntad de Dios, pero no por miedo alguno sino porque ya has experimentado que así puedes entrar en la paz y el descanso.

Sólo se debe tener miedo al miedo. Sólo es lícito y necesario el santo temor de Dios, el temor a vivir alejados de Él, de su amor y su verdad. El temor a que el demonio consiga arrastrarnos a su condena eterna y haya matado nuestra alma.

Pero ¡Ánimo! Dios está de nuestro lado.

 

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

Ni alforja, ni dinero suelto

5 de febrero de 20261 Min de lectura

“Nadie es profeta en su tierra”

4 de febrero de 20263 Mins de lectura

NO TEMAS, BASTA QUE TENGAS FE

3 de febrero de 20264 Mins de lectura
Dejar un comentario Cancelar respuesta

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • pubg uc shop en Siete razones por las que «Sound of Freedom» se ha convertido en el fenómeno cinematográfico del año
  • Carlosopege en Estaurograma
  • shanaxk9 en Entrevista a Luis y Ana, padres de un joven fallecido por cáncer
  • The Summer I Turned Pretty Book Epub Download en Primera Misa del Papa León XIV: «Estamos llamados a dar testimonio de la fe gozosa en Jesús Salvador»
No te lo pierdas

Soplando vida

By BuenaNueva6 de noviembre de 2014

“¿Quién ha dicho que todo está perdido?” Adriana Torres (Sevilla, 1968) Hace años un tío…

Esperar al vino bueno

30 de mayo de 2012

“Dios es luz y en Él no hay tinieblas”

1 de febrero de 2014

Ven a ver mi casa… y enséñanos a amar a tu hijo…

30 de mayo de 2012

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.