En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene» (San Marcos 4, 21-25).
COMENTARIO
Los dones que recibimos de parte de Dios son un regalo y una tarea, el primer don que recibimos de parte de Dios es la humildad, otro don que se nos regala es el amor “amaos unos a otros como yo os he amado” (San Juan 13, 34), en esto conocerá el mundo que hay cristianos.
Para disfrutar de los mandamientos es preciso empezar por hacer un cambio de mentalidad, pues no se trata de cumplir los mandamientos como tantas veces se nos ha dicho, se nos ha enseñado, o creemos estar convencidos de que eso es lo que hay que hacer. Para el ser humano, para ti y para mí esto es imposible de cumplir. Los mandamientos no son leyes a cumplir, son regalos para aceptar, y cuando se aceptan lo nuevo nace, lo nuevo sale, lo nuevo empieza a vivir: es la acción de gracias. Esto supone un cambio de corazón, una conversión, un andar según el corazón de Dios. Amar al prójimo que ves es amar a Dios a quien no ves, y al revés, amar a Dios a quien no ves es amar al prójimo que ves, con el que te codeas y convives. En esto consiste la vida eterna, en el AMOR.
