En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis» (San Mateo 9, 35-10, 1.5a. 6-8).
COMENTARIO
Buenos días, hermanos en Cristo.
En el Evangelio de hoy podemos ver lo siguiente: Durante los tres años de su vida pública, el Señor Jesucristo trabajó muchísimo haciendo el bien. Enseñaba en las sinagogas, anunciaba el Evangelio y curaba toda dolencia.
No es extraño que San Pablo, en una de sus cartas, nos dijera: «el que no trabaja que no coma». El ejemplo de Jesús es clarísimo.
Vemos también el amor y la ternura del Señor hacia nosotros. Se compadece de las muchedumbres extenuadas y abandonadas.
¿Cómo arreglar este abandono de las multitudes? Él nos lo dice, hacen falta más trabajadores para la mies. Y para conseguirlo, la solución es la oración. «Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
El Señor comienza enviando a sus discípulos a la mies. Les da los poderes necesarios para ello y los envía. El Señor no elige a los capaces, sino que capacita a los que elige.
Al final de las instrucciones les dice: «Gratis habéis recibido, dadlo gratis».
El Señor dio los poderes necesarios a sus discípulos para hacer el bien de forma gratuita. Estas instrucciones también son para nosotros.
Una vez más, os invito a meditar las enseñanzas de este Evangelio.
Unidos en la oración. Feliz Navidad.
