En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.
Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
Mirad, pues, cómo oís. Pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener» (San Lucas 8, 16-18).
COMENTARIO
Este evangelio nos avisa de una actitud muy corriente en la vida de los que se creen (o nos creemos) cristianos solamente por el hecho de haber recibido la fe “o tenerla. Y nos da una lección práctica para la vida cristiana.
En primer lugar, si tenemos fe, esa fe es un don de Dios para algo, no para nosotros solos sino para por amor, repartirlo y darlo a los demás. Si la vida del discípulo se caracteriza según el mismo Jesús por la caridad, por querer el bien de nuestro prójimo, por dar, ese don también se nos da para lo mismo, para darlo a los demás, para querer que los demás también participen en él, en una palabra, para presentarlo a tiempo y a destiempo, ser misioneros. ¿No se llaman los seminarios del Camino Seminarios “Misioneros”?
La fe es como una luz que llevamos en el corazón para iluminar a los demás, para enseñar el camino del cielo a los demás, ¿No proclamó el mismo Jesús que nosotros somos la luz del mundo?
Por tanto, al igual que la lámpara que no se enciende para esconderla debajo de un celemín y ocultarlo, nuestra fe, aún llevada por nosotros en vasijas de barro, es verdad, debe ser difundida y proclamada siempre por nosotros mismos sin miedo, no ocultada. No solo no nos debe dar vergüenza que se sepa que somos cristianos sino qe debemos predicarla y atraer a los demás a la misma. Y hay que decirlo públicamente porque al fin y al cabo todo se sabrá, otros lo dirán y se extenderá por las azoteas y las plazas y el mundo. Y es más, todo se sabrá en el juicio final.
El premio se dará a los sembradores de la semilla de la fe, a los misioneros, a los valientes, porque esta dicho que al que tiene , al que “activó” los talentos, las monedas recibidas, y devolvió más a su dueño, se le dará más aún, pero al que guardó su fe para sí por egoísmo o por miedo, o por falsa prudencia, al que no se preocupó de aumentar su capital, al que se calló su fe, el don recibido, al que lo escondió, se le quitará todo lo recibido y se le dará el trato merecido por timorato y cobarde, por holgazán, por inútil.
¿Quieres ser tú uno de ellos?