En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel (San Lucas 1, 26-38).
COMENTARIO
El evangelio nos habla del momento de la concepción de Jesús en María; pero hoy estamos celebrando la Concepción Inmaculada de María, su madre.
La Inmaculada Concepción de María, fue proclamada dogma por la Iglesia en 1854, según el cual, María desde que es engendrada (desde su concepción), está destinada a estar libre de pecado. Se celebra un 8 de diciembre, nueve meses exactos antes de celebrar su nacimiento cada 8 de Septiembre (Natividad de la Virgen María). El ángel la llama “llena de gracia” porque no está en posesión de pecado alguno y siempre estará dispuesta a hacer la voluntad de Dios, del que se considera una simple esclava, pero una esclava libre e inteligente, interroga al ángel, y este le explica “como será…” Este dogma fue muy demandado por la devoción popular desde el principio. En España se celebra desde mucho antes : 1644, cuando se empezó a rememorar lo sucedido en la Batalla de Empel, monte situado en la isla de Bommel (Países Bajos) entre el 7 y 8 de diciembre de 1585 durante la Guerra de los Ochenta años. Los españoles estaban sitiados y sin recursos. Un soldado español se encontró con una imagen de la Virgen mientras cavaba una trinchera y pasó toda la noche rezando junto a sus compañeros.
Entonces comenzó a soplar un viento inusual y helador. A la mañana siguiente, el agua del río Mosa se había congelado por lo que las tropas españolas pudieron huir y sorprender al enemigo obteniendo más tarde una victoria que parecía imposible. A raíz del este hecho la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles y actualmente lo es de la infantería española.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que: Para ser la Madre del Salvador, María fue
" dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante" El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como " llena de gracia". En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios.
Pero volviendo al Evangelio de hoy: el anuncio del ángel a María.
Las mujeres de aquella sociedad patriarcal eran comprometidas a una edad muy temprana, así que lo razonable es que María fuera apenas una adolescente. Estas jóvenes eran vistas, pero no escuchadas. Es un mundo de hombres, y María es todavía muy joven, sigue viviendo con sus padres, su compromiso con José estaba hecho y solamente podía ser disuelto mediante el divorcio, pero todavía no se habían celebrado los esponsales. Dios sí la escucha y está pendiente de su respuesta ¿Cómo puede ser esto si no conozco varón (en el sentido íntimo de la relación)? Ella pide explicaciones, y así lo describe Lucas, y el ángel se las da y además le ofrece una prueba de que para Dios nada hay imposible: el embarazo de su prima.
Cristo es el centro de esta bonita historia de amor y elección que nos relata el texto porque es a partir de su concepción, nacimiento, vida, muerte y resurrección que el hombre descubre a
un Dios padre bueno que tiene un plan de salvación para todos nosotros, y este plan se realiza sólo si lo aceptamos fiándonos de Él y aceptando su voluntad en nuestra vida porque “para Dios nada hay imposible”.
Ojala que al igual que María tengamos un corazón dispuesto para que la Palabra habite en nosotros y nos ilumine en nuestro caminar. Que Cristo se haga presente en nuestro interior aceptando la voluntad de Dios y sus planes en nuestra vida aunque estos nos saquen de nuestra comodidad, de nuestra rutina, y tantas veces nos hagan protestar y murmurar. Y que junto a María podamos contestar: «hágase en mi tu voluntad» porque nada es imposible para Dios.
