El Papa ha ofrecido facilidades especiales en el Año de la Misericordia para que puedan obtener la indulgencia plenaria los presos en las cárceles y los enfermos en los hospitales. Capellanes y voluntarios han contribuido decisivamente a humanizar estos lugares. En el caso de los centros penitenciarios españoles, la contribución católica ha sido clave en su paulatina transformación en verdaderos centros de reinserción social, y no meramente punitivos. Con todo, lo realmente decisivo es el acompañamiento personal. Las prisiones –igual que los hospitales o los tanatorios– son lugares de sufrimiento que marcan a fuego la experiencia vital de la persona, y en los que la presencia de la Iglesia es de gran importancia. Para bien o para mal, lo que se siembre allí perdurará durante mucho tiempo. De ahí que este Año de la Misericordia sea una ocasión privilegiada para examinar e impulsar este tipo de acción pastoral que, desde el más escrupuloso respeto a la libertad de la persona, le ofrece el rostro misericordioso de Dios como consuelo y fundamento sólido de la esperanza.

3 comentarios
I have learn several just right stuff here. Definitely value bookmarking for revisiting. I wonder how so much effort you put to create such a wonderful informative website.
Hmm is anyone else having problems with the pictures on this blog loading? I’m trying to find out if its a problem on my end or if it’s the blog. Any suggestions would be greatly appreciated.
An intriguing discussion is worth comment. There’s no doubt that that you need to publish more about this subject matter, it might not be a taboo matter but generally folks don’t speak about these topics. To the next! Many thanks!!