¿Se reconoce suficientemente el valor de las mujeres como acogedoras de la vida humana?¿Las labores de cuidado siguen siendo sólo «cosa de mujeres»? ¿Qué espacios se proponen a las mujeres en la vida de la Iglesia?: a todas estas cuestiones y a muchas más se da respuesta estos días en Roma, durante la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio de la Cultura, bajo el lema Las culturas femeninas: igualdad y diferencia
Desde ayer hasta el próximo sábado, la mujer va a ser la protagonista de un foro de debate en el Vaticano: la Asamblea Plenaria del Consejo de la Cultura reflexiona sobre Las culturas femeninas: igualdad y diferencia. Su Presidente, el cardenal Ravasi, ha subrayado que la intención de este encuentro es «recuperar la mirada femenina, que es específicamente suya. No se trata de proponer una oposición a una cultura masculina, sino subrayar la experiencia propia de las mujeres».
«Nuestra Plenaria se esfuerza por tratar de captar y comprender la especificidad femenina, al considerar temas como función, rol, dignidad, igualdad, identidad, libertad, violencia, economía, política, poder, autonomía, etc.», afirma el documento que el Consejo Pontificio utiliza como borrador de trabajo durante estos días, junto a las ponencias principales, todas ellas a cargo de mujeres del mundo de la universidad, del arte, la cultura, el deporte, la política…
El Consejo Pontificio de la Cultura reconoce que «existe una mirada sobre el mundo y sobre todo lo que nos rodea, sobre la vida y sobre la experiencia, que es propia de las mujeres», y aborda específicamente cuestiones relacionadas, como la conciliación laboral y familiar, la búsqueda de la paridad, las diferencias hombre-mujer en un plano de igualdad, la generatividad más allá de la maternidad, la uniformidad que impone la cirugía estética, el feminicidio, el aborto selectivo, la violencia doméstica…
Junto a todo ello, durante estos días también se buscarán respuestas en el campo de la presencia de la mujer en la Iglesia, preguntándose por el papel específico de la mujer en la vida eclesial, incluso en las mismas estructuras eclesiales. Concretamente, el documento de trabajo lamenta la «iconografía femenina obsoleta en la que las mujeres no logran reconocerse», pues hoy las mujeres «son trabajadoras, ocupadas como los hombres, y a veces más, porque muchas veces recae sobre ellas, además, el cuidado de la familia». A todo ello se tratará de dar respuesta durante estos días.

2 comentarios
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