• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»«Ve primero a reconciliarte»
Evangelio

«Ve primero a reconciliarte»

By Ernesto Juliá Díaz13 de junio de 2024No hay comentarios4 Mins de lectura
Reflexion, evangelio, hoy
Comentario al evangelio de hoy Jueves
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo» (San Mateo 5, 20-26).

COMENTARIO

“Os digo pues que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos”.

Después de enseñar a sus discípulos que han de vivir los Mandamientos de la antigua Ley; el Señor les abre el corazón y la mente, para que puedan entender y vivir la nueva vida en el espíritu que Él viene a traer al mundo, y que tiene como ley el mandamiento nuevo: “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.

Cristo, con su muerte en la Cruz y su Resurrección redime nuestro pecado, nos abre la inteligencia, el corazón y el espíritu, y nos prepara para que podamos dejarle vivir en nosotros – vendremos y haremos en él morada- y con Él, podamos realmente amar como Él ama.

“Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será reo de juicio. Pero Yo os digo: todo el que se llene de ira contra su hermano será reo de juicio; y el que insulte a su hermano será reo ante el Sanedrín; y el que le maldiga será reo del fuego del infierno”.

“No matarás”. Una vez vivida la redención del pecado, y habiendo recibido la Gracia –“una cierta participación de la naturaleza divina”- de la que Cristo nos hace partícipes en los Sacramentos, el horizonte del amor fraterno entre nosotros se abre a nuestros ojos: no podemos dejarnos llevar por la cólera contra nuestros hermanos, y no podemos, tampoco, ni maldecirle ni insultarle. Hemos de tener los brazos abiertos para pedir perdón, para perdonarle, para reconciliarnos con ellos de todo corazón.

Viviendo en esta perspectiva, vivimos como verdaderos cristianos, seguidores de Cristo, que le dejamos vivir en nuestro corazón, y de alguna manera, con nuestro actuar, transmitimos a los demás el mismo amor de Cristo.

“Por lo tanto, si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, vete primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve después para presentar tu ofrenda”.

A veces nos puede ser muy costoso el pedir perdón, el reconciliarnos con los demás. Al recibir el perdón de Dios en el Sacramento de la Confesión, crece en nuestro espíritu la disposición de reconciliarnos y estrenar un nuevo corazón, un alma renovada, para presentar la ofrenda al Señor.

¿Qué ofrenda? La de poner delante de Él nuestra voluntad de vivir los Mandamientos, y de llevar, con serenidad y paz, las contrariedades que podamos encontrar en nuestro vivir cristiano. La de dar testimonio de nuestra Fe, de nuestra Esperanza y de nuestra Caridad, en cualquier circunstancia de nuestro vivir, aunque el hacerlo nos pueda acarrear una contradicción, un disgusto.

Ofreciendo al Señor esa disposición le damos la alegría de ver que queremos amar a los demás como Él nos ama. Y Jesús se alegra también porque sabe que queremos preparar nuestro espíritu para ser más conscientes del Amor con que Él, con el Padre y el Espíritu Santo, nos ama.

Y no caeremos en la tentación del hermano mayor del hijo pródigo. La ira contra su hermano y la envidia por el recibimiento de su padre, le impidió gozar de la alegría de su padre por haber recuperado a un hijo que se había perdido.

La Virgen María, madre de la Iglesia, madre de cada uno de nosotros, nos alcance la Gracia de descubrir su alegría al vernos pedir perdón, perdonar, vivir los Mandamientos y Confesar nuestros pecados. Es la alegría de la madre que goza al ver que sus hijos caminamos en la Verdad, en Cristo y con Cristo.

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

Ni alforja, ni dinero suelto

5 de febrero de 20261 Min de lectura

“Nadie es profeta en su tierra”

4 de febrero de 20263 Mins de lectura

NO TEMAS, BASTA QUE TENGAS FE

3 de febrero de 20264 Mins de lectura
Dejar un comentario Cancelar respuesta

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • Gordonmag en Unión INDISOLUBLE del varón y la mujer
  • binance register en Tensión entre Constantinopla y Moscú por la independencia de los ortodoxos ucranianos
  • annmarieyp9 en Entrevista a Luis y Ana, padres de un joven fallecido por cáncer
  • binance sign up bonus en II Jornada Mundial de los Pobres
No te lo pierdas

Hágase en mí según tu palabra

By BuenaNueva18 de junio de 2012

Este año se celebró  en  la liturgia de la Iglesia  la Solemnidad  de la  Encarnación…

Un solo Señor, una sola fe

12 de diciembre de 2013

La Encarnación del Hijo de Dios

1 de marzo de 2014

Madre de Dios y Madre nuestra

1 de junio de 2012

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.