“Entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de los publicanos y rico, trataba de ver quien era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: “Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa. Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”. Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: “Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más”. Jesús le contestó: “Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido” (San Lucas 19, 1-10).
COMENTARIO
El sicomoro es un árbol de sombra, frondoso, parecido a la morera que es originario de África y bajo el cual, según la tradición, descansó la Virgen María en el viaje de huida a Egipto para escapar de los sicarios del rey Herodes que querían asesinar al niño Jesús. Lucas lo cita en su Evangelio como el observatorio que escogió Zaqueo, jefe de los publicanos recaudadores de los impuestos romanos en Jericó, para ver a Jesús, pues era bajo de estatura.
Como en el caso del evangelista Mateo, de la misma profesión que Zaqueo, resulta llamativa esta elección de Jesús, pues los judíos odiaban a estos de sus compatriotas que servían al ejército invasor que los oprimía. Pero algo muy profundo debió ocurrir en el corazón de este hombre, que a toda costa, y salvando las dificultades que le impedían acercarse a Jesús, buscó aquel observatorio difícil y arriesgado para verlo pasar.
Y si difícil resultó su subida al árbol, más acuciante y emocionada debió de resultarle la bajada, pues Jesús le pidió que “se diera prisa en bajar, pues ese día quería hospedarse en su casa”. Este “hospedarse de Jesús en la casa de Zaqueo” es el mejor pensamiento que podemos extraer de la lectura de este Evangelio, porque Jesús llega a la casa de Zaqueo porque, a buen seguro, ya estaba en ella, pues la casa de Jesús, el mejor aposento que podemos ofrecerle, como entonces lo hizo este publicano ansioso por verlo pasar, es nuestro corazón y nuestra alma.
Llenemos, pues nuestro corazón con el deseo de ver a Jesús, que siempre nos está llamando, y si conseguimos subir a ese “árbol de la vida” que él ha plantado para que podamos verlo pasar, a buen seguro que podremos escuchar su invitación amorosa para compartir nuestra vida con él.
Y entonces, cuando nos llame, bajemos aprisa, no nos demoremos, “porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

5 comentarios
Wow that was unusual. I just wrote an really long comment but after I clicked submit my comment didn’t appear. Grrrr… well I’m not writing all that over again. Anyways, just wanted to say wonderful blog!
Hmm is anyone else experiencing problems with the images on this blog loading? I’m trying to determine if its a problem on my end or if it’s the blog. Any responses would be greatly appreciated.
Hello there! I could have sworn I’ve been to this site before but after reading through some of the post I realized it’s new to me. Nonetheless, I’m definitely delighted I found it and I’ll be bookmarking and checking back often!
With havin so much written content do you ever run into any problems of plagorism or copyright infringement? My site has a lot of unique content I’ve either created myself or outsourced but it appears a lot of it is popping it up all over the web without my authorization. Do you know any techniques to help stop content from being ripped off? I’d truly appreciate it.
What a data of un-ambiguity and preserveness of precious familiarity regarding unpredicted feelings.