En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (San Mateo 11, 25-30).
COMENTARIO
Hoy día de la festividad de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesioa y co-pratona de Italia y de Europa. El Evangelio de hoy nos invita a la humildad, Dios es siempre un misterio para el hombre, pero Jesús con sus palabras nos va descubriendo aquello que nos desborda, quizás los “sabios” son incapaces de captar estas palabras: La fe en Jesús es un don y estos sabios creen saberlo todo y por ello son incapaces de aceptar las palabras de este galileo.
“Toma mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” Porque mi yugo es suave y mi carga ligera, y esto es así porque la ley del Señor está basada en el amor a Dios y al prójimo.
