• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»​Padre nuestro, perdónanos nuestras ofensas
Evangelio

​Padre nuestro, perdónanos nuestras ofensas

By BuenaNueva20 de junio de 2013Actualizado:20 de junio de 20132 comentarios6 Mins de lectura
Reflexión sobre el evangelio de hoy Sabado
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así: ‘Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno’. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas”». (Mt 6,7-15)


Seguimos con el Sermón de la montaña que estamos proclamando estos días según el relato del evangelista Mateo. Jesús presenta aquí tres poderosas armas para combatir las tentaciones de Satanás: la limosna, la oración y el ayuno. Ayer y hoy seguimos con el tema de la oración. Jesús tiene mucho interés en dejar claro a sus discípulos cuándo, dónde y, sobre todo, cómo orar.

Y, ¿cómo orar? Pues el Evangelio lo deja claro. «Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a los que les gusta ser vistos por los hombres… Vosotros, en cambio, entrad en vuestro aposento y, después de cerrar la puerta, orad a vuestro Padre, en lo secreto». «Vosotros no uséis muchas palabras, pensando que así Dios os escuchará mejor. Él sabe lo que necesitáis antes de pedírselo». Vosotros, orad así… Este «así» es el evangelio de hoy.

El Padrenuestro, más que una «oración», es una «forma de orar». De ahí el «vosotros orad así».

Muchos cientos de miles de páginas se han escrito a lo largo de la historia de la Iglesia sobre el Padrenuestro: comentarios, sermones, homilías, tratados, reflexiones. Es esta, por antonomasia, la forma de orar de la Iglesia, donde se subraya sobre todo, el aspecto comunitario y eclesial de la comunidad cristiana. Dice S. Cipriano, por ejemplo, en su Tratado sobre el Padrenuestro, que no decimos «Padre mío, que estás en el cielo», ni «venga a mí tu Reino», ni «dame mi pan de cada día», ni «perdóname mis deudas (o mis ofensas), ni «no me dejes caer en la tentación», ni «líbrame del mal (o del Maligno)». No, habla siempre en plural. La Iglesia es una comunión, una comunidad de hermanos. Y somos hermanos porque tenemos un mismo Padre (Nuestro Padre del cielo).

Pero sobre todo es muy interesante el final de este pasaje de Mateo. Inmediatamente después de la fórmula que Jesús recita y enseña, añade una advertencia: «Porque si perdonáis a los demás sus ofensas también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas». Es curioso que, pudiendo haber elegido cualquiera de las otras seis «peticiones» para comentar algo sobre ellas, elige esta, el perdón de las ofensas.

Este es el núcleo del mensaje cristiano, el amor a los enemigos. Jesús no nos manda que no tomemos represalias o que no hagamos ningún mal a los que nos ofenden, a nuestros enemigos. Nos manda (nótese el imperativo: «amad a vuestros enemigos») que les perdonemos. El verbo «perdonar», con su prefijo «per» que precede al «donar» indica un carácter intensivo del verbo donar. Significa donar o donarse completamente, absolutamente, sin reservas. Perdonar implica amar.

Así ha actuado Dios con nosotros, amándonos y perdonándonos sin reservas en Cristo, cuando éramos sus enemigos, como dice S. Pablo. Y nos ha concedido en Cristo el ministerio de la reconciliación. «Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación». (2Co 5, 17-19).

Al comienzo del Sermón de la montaña, cuando Jesús manda a sus discípulos amar a los enemigos, emplea un lenguaje categórico: «Habéis oído que se dijo a vuestros antepasados: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo, pero Yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial…, porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?… Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre del cielo» (cfr. Mt 5, 43-48). No es una recomendación, es un mandato. No deberíamos decir en la Liturgia «fieles a la recomendación del Salvador, sino, fieles al mandato del Señor, y siguiendo su divina enseñanza…». Porque es un mandato, un imperativo. Eso sí, si queremos ser hijos de nuestro Padre celeste.

Dios es perfecto. Perfecto en el amor. Dios es el perfecto Amor. Y nosotros, ¿tenemos el Espíritu Santo dentro de nosotros?, ¿tenemos el Espíritu de Dios dentro de nosotros, el Espíritu de Cristo, el Espíritu de poder amar a nuestros enemigos, como ha hecho Cristo? Porque si no lo tenemos, no somos hijos de Dios. Pues como dice S. Pablo «el que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece» (Rm 8, 9). Y si no pertenece a Cristo, el Hijo único de Dios, no es hijo de Dios. Y no puede decir Padre nuestro, que estás en los cielos. Sería un mentiroso y estaría usurpando la condición de hijo de Dios. Pero si tenemos el Espíritu de Cristo y nos dejamos guiar por él, entonces somos hijos de Dios. «Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios» (Rm 8, 14). Porque «no hemos recibido un Espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un Espíritu de hijos, que nos hace clamar Abbá, Padre» (Rm 8, 15).

Que Dios nos conceda no ser insensibles al inmenso amor que ha derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos ha dado y nos ha hecho sus hijos. Estemos orgullosos de esta categoría recibida totalmente gratis por Dios en su infinita magnanimidad y recordemos cada día cuando recitemos el Padrenuestro que es Dios quien nos ha adoptado y elegido como hijos suyos. «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (1Jn 3, 1).

Ángel Olías

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

«Pedid y se os dará»

26 de febrero de 20262 Mins de lectura

«La señal de Jonás»

25 de febrero de 20262 Mins de lectura

Padre nuestro

24 de febrero de 20261 Min de lectura

2 comentarios

  1. av 女優 el 26 de febrero de 2026 10:46

    Your style is unique compared to other folks I have read stuff from. Thank you for posting when you’ve got the opportunity, Guess I will just book mark this site.

  2. winpot el 16 de febrero de 2026 01:52

    My coder is trying to convince me to move to .net from PHP. I have always disliked the idea because of the costs. But he’s tryiong none the less. I’ve been using Movable-type on a number of websites for about a year and am nervous about switching to another platform. I have heard good things about blogengine.net. Is there a way I can transfer all my wordpress posts into it? Any help would be greatly appreciated!

Dejar un comentario

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • av 在线 en «Haz bien y no mires a quien”
  • Martinbig en Comentario de Adviento
  • winpot en LA PIEDRA ANGULAR
  • gbgbet en Capítulo extraordinario de los Legionarios de Cristo: un camino de profunda renovación
No te lo pierdas

“Id por el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación“ – Redemptoris Mater de León

By BuenaNueva15 de junio de 2012

Con el nombre “Redemptoris Mater“ se denominan los seminarios misioneros-diocesanos fundados por el Camino Neocatecumenal en…

Donde el corazón te lleva, descansa y se reconforta. Santuario y Hospedería de Nuestra Sra. de Lord (Lérida)

2 de febrero de 2014

No entristecer al Espíritu Santo

3 de septiembre de 2015

Bendita tú, Virgen de la O

18 de junio de 2012

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.