• Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
  • Publicaciones
  • Evangelio del dia
  • Noticias
    • España
    • Ciencia y fe
    • Ecclesia
    • Mundo
Home»Blogs»Evangelio»​Quiero mirarme en tus ojos.
Evangelio

​Quiero mirarme en tus ojos.

By BuenaNueva14 de enero de 2013Actualizado:14 de enero de 2013No hay comentarios4 Mins de lectura
Compartir
Facebook Twitter WhatsApp Email

«Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él». (Mc 1,14-20)


“Bendito seas, Padre , porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a gente sencilla”. La enseñanza de Jesús, resuena hoy con la misma fuerza que aquel día primero que se articuló en sus labios. Pero esa Palabra necesita, digámoslo así, de amplificadores cuya potencia está en función de lo agradecidos que estemos por la acción del Señor en nuestras vidas. De lo “gente sencilla” que seamos; porque, indudablemente, el Señor se ha hecho el encontradizo con cada uno de nosotros en los acontecimientos cotidianos, o tal vez en situaciones que han marcado fuertemente nuestra existencia, pero que en ellos se nos ha dado el don de entender el mensaje divino de amor y de perdón y la posibilidad de establecer un diálogo santo de la vida de fe a la que todos somos llamados..

El Señor, hoy, con este Evangelio nos recuerda que un día, mientras estábamos en nuestro menester cotidiano, se paró ante nosotros y nos llamó por nuestro nombre para proclamar el Evangelio de Dios, para decirle a esta generación que el Reino de Dios está cerca. Ahora bien, ¿hemos dejado a nuestro padre y a la barca con los jornaleros y le hemos seguido? Porque este mensaje es para ti, que estás instalado en un cristianismo de conveniencia, que lejos de serlo se resume a un cúmulo de prácticas rituales más o menos acertadas en su ejecución pero vanas en su esencia, que no salvan a nadie de nada.

Me acuerdo de la historia de ese rey necio que vivía en un castillo oscuro y tenebroso. Junto al mismo y separado solamente por un muro existía otro reino lleno de luz y belleza al que se podía acceder a través de una puerta pequeña y baja. El rey estaba harto de vivir en un lugar tan triste y decidió pasar al otro reino, pero cada vez que lo intentaba, su corona tropezaba con la parte superior de la puerta y caía al suelo rodando. El rey no quería desprenderse de su corona y en lugar de pasar al otro reino sin ella, regresó a buscarla. Pero como en su reino apenas había luz, le costaba mucho tiempo encontrarla. Y así transcurrió la vida del desgraciado rey: intentando pasar al otro reino y teniendo que volver a buscar su vieja corona, abollada y rota de tanto golpe.

Este rey podemos ser nosotros ante la invitación de Jesucristo a entrar en su Reino de luz y de vida. Pero nosotros no queremos desprendernos de nuestra vieja y rota corona, figura de la soberbia y del orgullo que habita en nuestro corazón. Por encima de todo deseamos hacer nuestra voluntad. Tememos desinstalarnos, dejarle a Dios la iniciativa. Nuestra insignificante felicidad que día a día se nos escapa de las manos nos hace perder la paz interior que se derrumba por un soplo de aire, el honor, la dignidad, nuestros derechos, los planes y proyectos que hemos forjado… Todo se convierte en un miedo a perder. La vida pasa a ser una canasta que pretendemos llenar de cosas y aún no nos hemos percatado que, cuanto más cosas queremos meter más se nos escapa por sus agujeros.

Palabras, planes, proyectos, propósitos, promesas… y al final, ¡nada! Si nuestra vida no está apoyada en Jesucristo vale menos que la abollada corona del rey necio.

Se ha cumplido el plazo, el Reino está cerca: ¡Convertíos y creed en el Evangelio!

Juan Manuel Balmes

Compartir. Facebook Twitter Email WhatsApp

Publicaciones relacionadas

«La cabeza de Juan el Bautista»

6 de febrero de 20263 Mins de lectura

Ni alforja, ni dinero suelto

5 de febrero de 20261 Min de lectura

“Nadie es profeta en su tierra”

4 de febrero de 20263 Mins de lectura
Dejar un comentario Cancelar respuesta

Últimos artículos

Entrevista a Juan Pablo y Andrea

15 de enero de 2019

Buenos propósitos digitales: ¡Estos son los secretos de la dieta 5:2!

7 de mayo de 2018

La muerte cristiana VII

13 de julio de 2015

Aborto, ni se ve ni se nota

13 de julio de 2015
Lo más comentado
  • To mt tài khon min phí en ¡Llamados a proclamar un año de gracia del Señor!
  • fire-fighting-tanks 424 en Estaurograma
  • MatthewWiz en Un 10 % de la población española fue atendida en centros sociales de la Iglesia
  • corneliaup10 en Entrevista a Luis y Ana, padres de un joven fallecido por cáncer
No te lo pierdas

¡Alégrate, Reina del Cielo!

By BuenaNueva13 de junio de 2012

Cualquier cristianito de a pie no recuerda o sabe cuántas son las apariciones de Jesús…

Benita eres tú, María. Un canto para la Nueva Evangelización

6 de noviembre de 2012

Huellas de su presencia

6 de marzo de 2013

Historia de la Cuerda de Oración. Del Komboskini al Rosario

25 de enero de 2014

La Asociación Canónica Bendita María, editora de la la revista Buenanueva es una asociación sin ánimo de lucro. No esta vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia ni a ninguna otra institución, por lo tanto no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y la aportaciones que graciosamente nos hacen. 

Todas las personas que colaboraran en ella lo hace gratuitamente con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio.

Boletín de noticias

Teclee arriba y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.