En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» (5, 43-48).
COMENTARIO
Parece que la perfección, por lo que dice Jesús está en amar al enemigo. La meta de la perfección aparece como una utopía, una ilusión, porque racionalmente amar siempre, y a todos, es imposible. ¿Por qué Jesús pide un amor que excede la capacidad humana, si sabe que nos es imposible? ¿Cuál es el sentido de esas palabras? Y, ¿cómo amar a nuestros enemigos si no logramos amar a quienes nos aman, a quienes tenemos cerca? «No debáis nada a nadie salvo el amor mutuo» (Rm 13,8).
El amor es un don de Dios: “El amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5)…
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Entendiendo que el prójimo es el próximo, ¿eso quiere decir que puedes odiar al alejado, a tu enemigo? Jesús cuestionó la interpretación de los fariseos que decían que solo se requería amar al prójimo y, por lo tanto, podían entonces odiar a su enemigo (vs 43). Se basaban en Levítico 19:17-18: «No odies en tu corazón a tu hermano; pero corrige a tu prójimo, para que no cargues con un pecado por su causa. No te vengarás, ni guardarás rencor a tus paisanos. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahvé». Eso, según ellos, podía dar a entender que podías odiar a cualquiera que no fuera tu prójimo, tu hermano o paisano. Según su versión tengo derecho a odiar a mi enemigo.
La Biblia no enseña en ninguna parte que hemos de odiar a los enemigos ni a los malvados. Dios dice que debemos aborrecer el mal, no a los malvados. «Yahvé ama al que odia el mal» (Salmo 97:10). En Éxodo 23:4-5 Moisés mandó: «Si encuentras el buey de tu enemigo o su asno extraviado, se lo llevarás». Él no dijo que te lo puedes quedar por ser de tu enemigo sino que debes volver a llevárselo a su dueño. Estas y otras muchas eran instrucciones detalladas de cómo hacer el bien a tu enemigo. En Deuteronomio 23:8, Dios manda: «No tendrás por abominable al idumeo, porque es tu hermano; no tendrás por abominable al egipcio, porque fuiste forastero en su país«. Claramente les enseñaba que no debían aborrecer a nadie aun cuando les hubiera hecho algún mal.
Por eso Jesús empieza en este pasaje: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo….»

1 comentario
Hello! Do you know if they make any plugins to help with Search Engine Optimization? I’m trying to get my blog to rank for some targeted keywords but I’m not seeing very good results. If you know of any please share. Appreciate it!