Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él (San Marcos 1, 14-20).
COMENTARIO
Buenos días, hermanos en Cristo. En el Evangelio de hoy podemos ver lo siguiente: Una vez que Juan el Bautista fue detenido, Jesús va a Galilea y comienza su predicación llamando a la conversión y a creer el Evangelio.
¿En qué consiste la conversión? Consiste en seguir a Cristo.
Al pasar junto al mar de Galilea ve a Simón y Andrés trabajando como pescadores. Les pide que vengan con Él. Ellos no lo dudan ni un instante. Dejan su trabajo y lo siguen.
Es sorprendente este comportamiento. Simón y Andrés conocían muy poco a Jesús. En el Evangelio de San Juan se narra el episodio en el cual Andrés y Juan pasan la tarde con Jesús. Una tarde es muy poco para conocer de verdad a alguien. A pesar de ello, al escuchar su llamada dejan su medio de vida y lo siguen para ser «pescadores de hombres». ¿Cómo reaccionaríamos nosotros? ¿Tendríamos esa confianza total en Jesús para dejar todo y seguirlo?
Un poco más adelante ve a Santiago y a Juan trabajando en su barca y ocurre lo mismo. Al leer este Evangelio siempre me he preguntado lo mismo. ¿Qué pensaría Zebedeo al ver que sus hijos dejan todo y siguen a Jesús? Santiago y Juan no sólo dejan su trabajo sino a su propio padre.
¿Qué es lo que vieron Pedro, Andrés, Santiago y Juan en Jesús para seguirlo sin dudar?. ¿Qué vemos nosotros en Jesús? ¿Nos comportaríamos de la misma forma?
Una vez más, os invito a meditar este Evangelio. Unidos en la oración.
